Que el Che Guevara fue jugador de rugby no implica que los jugadores de rugby sean revolucionarios.
Que un descerebrado, machista, abusador de la confianza que le dispensaron y rugbier distribuya entre sus amigos fotos íntimas de una chica no permite presuponer que los que juegan al rugby sean machirulos abusadores.
Que un grupo de rugbiers asesinen en forma brutal y cobarde a un pibe por un altercado menor en un boliche, no debe inducir a catalogar a los jugadores de rugby como asesinos patológicos.
Pero es evidente que algunos ( no todos, claro) de estos pibes que tienen una buena situación económica en sus hogares, que van a buenos colegios, que disponen de recursos para comprar ropa de marca y darse gustos que a otros pibes les están vedados no tiene compromiso social y pretenden que su situación de privilegiados les otorgue un manto de impunidad por sus actos.
El comportamiento bárbaro, trival y antisocial de los pibes que mataron a otro pibe indefenso en Villa Gesell no surge de la circunstancia que jueguen al rugby, sino a que se auto consideran exentos de sufrir las consecuencias de sus actos.Lo dijeron en las redes sociales “vamos a romper lo que no rompimos el año pasado”… o sea que iban a la guerra.
Y un pobre pibe se les cruzó en el camino y lo masacraron.
Aún admitiendo que existen algunos clubes en los que se fomenta cierto tipo de elitismo, es justo precisar que el 99 % de los rugbiers son caballeros dentro y fuera de la cancha.
El grave problema de ese 1 % violento, antisocial, con odio “a los negros de mierda”, es que hay adultos que los encubren. Algunas veces los propios padres y otras los clubes, los colegios, los familiares y hasta los infaltables “amigos de poder”.
Por eso se impone, como en otros estamentos de nuestra sociedad, terminar con toda forma de impunidad. Un primer paso es que ni la fiscal ni el juez hayan sucumbido ante las presiones para que le otorguen a los detendios prision domiciliaria y este caso de los asesinos en manada de Villa Gesell (independientemente sean rugbiers, polista o futbolistas) debe ser un punto de partida necesario, un llamado a la conciencia colectiva, para que todos nos comprometamos a eradicar la impunidad. Caiga quien caiga.

Leave a Reply