Algo huele a podrido en Dinamarca y en la Fuerza Aérea con el Embraer matrícula T 94 “55 Héroes”

La Fuerza Aérea Argentina confirmó el retiro definitivo de los últimos A-4AR Fighting Hawk, una decisión que marca el cierre de un ciclo de casi 60 años, por los que las naves eran los aviones de combate operativos más viejos de todo el planeta.

Pero el proceso de recambio hacia una nueva flota de combate aparece como una medida que no es inmediata por cuanto Argentina avanzó en la compra de aviones F-16 AM/BM provenientes de Dinamarca como parte del plan para reconstruir su capacidad de defensa aérea.

Y hay que precisar que si bien los nuevos F-16 ya comenzaron actividades de vuelo en el país durante marzo de 2026, los pilotos todavía atraviesan una etapa de familiarización y entrenamiento y por ese motivo todavía los F-16 no fueron declarados con capacidad operativa plena para cumplir todas las misiones previstas. En tanto, persisten los cuestionamientos dentro de la propia fuerza porque se trata de aviones reacondicionados cuando por similar inversión se puedo haber adquirido naves más modernas.

Y en ese contexto aparece un avión adquirido por Argentina a Embraer matrícula T 94 “55 Héroes” que, según una denuncia judicial, fue pagado al doble del costo de su valor y que presenta desperfectos estructurales y operativos.

El ERJ-140LR fue adquirido por la Fuerza Aérea Argentina en algo más de 4 millones de dólares, aunque su precio de mercado apenas supera los 2 millones de dólares.

Según la acusación presentada por la diputada nacional Marcela Pagano “la operación habría sido direccionada desde su inicio y concretada con sobreprecios”, en medio de condiciones que ya son fuertemente cuestionadas por especialistas del sector aeronáutico.

El proceso administrativo ha despertado alarmas debido a la velocidad con la que se resolvió. La licitación, que tenía como objetivo incorporar una aeronave de transporte mediano, se inició en mayo de 2025 y, en menos de dos meses, el contrato ya se encontraba adjudicado a la empresa ganadora.

Un dato clave en la denuncia penal contra el entonces ministro de Defensa, Luis Petri, es que el avión ya habría estado pintado con los colores de la Fuerza Aérea desde 2023, es decir, dos años antes de la licitación formal.

Para agravar el cuadro, un informe técnico posterior detectó desgaste excesivo, fugas y faltantes de equipamiento esencial en la unidad adquirida, lo que refuerzan las críticas sobre la falta de controles.

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